La Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) advirtió un aumento no solo en la cantidad de casos positivos de alcoholemia, sino en las graduaciones de alcohol en sangre detectadas, algunas incluso superiores a los 2 gramos por litro, durante los controles realizados el pasado viernes y sábado en rutas santafesinas.
El secretario de la APSV, Carlos Torres, informó que entre ambos días se registraron entre 15 y 20 alcoholemias positivas, en rutas provinciales, nacionales y autopistas. “Sorprende hallar a un motociclista con 2 gramos de alcohol en sangre. Una persona con ese nivel prácticamente no puede sostenerse en pie, y mucho menos conducir una moto. Sin embargo, lo hemos detectado, y ese mismo escenario se repite en conductores particulares que circulaban con graduaciones elevadas y dificultades para mantener la marcha”, explicó Torres.
Según el funcionario, todos los automovilistas y motociclistas con resultado positivo fueron retirados de la vía, sus licencias retenidas y vehículos secuestrados. “Estos procedimientos no solo sancionan a quienes incumplen la ley, sino que protegen a la mayoría de los conductores que respetan las normas”, agregó.
Sobre los riesgos de la resistencia a controles, Torres se refirió a un episodio difundido en Córdoba, donde un automovilista arrastró a un oficial de policía que intentaba practicarle la prueba de alcoholemia. “En Santa Fe también hemos visto reacciones agresivas de infractores, aunque la mayoría colabora y comprende que el control vial es una política de Estado para mejorar la seguridad”, sostuvo.
En caso de alcoholemia positiva, los conductores deben presentarse ante el juzgado de faltas, donde un magistrado determina las sanciones: inhabilitaciones que pueden extenderse varios meses según graduación, antecedentes y circunstancias (alto exceso de velocidad, evasión de controles, etc.). Además, la APSV cuenta con el programa “Alerta Temprana” para suspender licencias a quienes cometen infracciones graves (semáforo en rojo, excesos velocitarios, participación en picadas o evasión de controles), y obliga a los afectados a rendir nuevos exámenes psicofísicos antes de recuperar el carnet.
Torres concluyó: “Fiscalizar en las rutas contribuye a reducir los siniestros viales. Mantendremos esta estrategia de control constante durante toda la gestión para seguir salvando vidas”.
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